Ángel “Bocha” Barrera vive en Santa Clara hace 30 años y detrás de su casa está el galpón donde los chicos tocan instrumentos, él lo describe como “la casa del pueblo”. Hace años que el municipio los ayudaba a pagar la luz pero dejaron de hacerlo.


El galpón de Jeremías es una escuela de música, tienen varios instrumentos y les enseñan a los chicos a tocarlos. Además pueden pintar, leer libros y compartir mates y tortas todas las tardes. Hace años Ángel conoció al ex intendente Jorge Paredi, quien se acercó al lugar y le preguntó que necesitaba. Él le respondió que le serviría que lo ayuden a pagar la luz. Y así fue, por años el municipio los subsidio. Hoy, esta ayuda no la reciben más.

Ángel y los galponeros ven las necesidades de los chicos, de los padres. Y cuando surge un problema familiar ellos están presentes para intentar ayudar. En una mesa hay ropa que han donado los vecinos para todo aquel que la necesite.

“Siempre el pueblo necesita cosas, por más que digan son vagos, no, siempre necesitan algo. Uno no puede negar esas cosas que ve todos los días, que otros no quieren ver. Acá en el pueblo estamos nosotros para eso, nos juntamos y vemos la realidad”. “Bocha” no solo presta su espacio para que vayan a tocar instrumentos, pintar, tomar mates, sino que también está presente en las necesidades de las familias y también de algunas escuelas.

La escuela 502 de General Piran visitó el Galpón luego de que Ángel se contactará con ellos con el objetivo de ayudarlos ya que sufrieron un robo de un instrumento musical.

La primera vez que “los galponeros” visitaron la escuela fue para llevarles los instrumentos que compraron con el dinero recaudado en una juntada donde en la entrada todos ponían lo que podían. Después de ir varias veces, los invitó a su galpón. Los chicos fueron y pasaron un día inolvidable. Hasta el día de hoy en el lugar se encuentran las pinturas que realizaron esa tarde.

Muchísimos músicos reconocidos pasaron por el galpón de Jeremías, como Walter Ríos, Jimmy Rip, Miguel Zavaleta y Claudia Puyó, quien además es la madrina de la escuela, pero aun así y con todo lo que ayuda, Ángel cuenta que no se siente realizado, que tiene ahora este lugar pero ya está pensando en que hacer en un futuro. Además espera que a los chicos y chicas que asisten, les quede algo y hagan cosas similares.

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