La pobreza crece tras la caída de los salarios y del empleo.


El crecimiento de la pobreza durante la primera mitad del año reflejó el impacto de la primera etapa de la crisis cambiaria que se profundizó durante el segundo semestre. La línea que marca el piso a partir del cual las personas dejan de tener acceso a un nivel de vida digno sube todos los meses en función de la inflación, que avanza más rápido que la actualización de los salarios.

Según datos oficiales del INDEC, al mes de julio la inflación de los 12 meses anteriores fue de 31,2% mientras que los salarios subieron en promedio 21%. Por lo tanto, en un año, los salarios perdieron 9,9% de la capacidad de compra. La caída del poder adquisitivo se refleja en las estadísticas de venta en los comercios.

La pobreza subió de 25,7 en el segundo semestre de 2017 a 27,3% en el primer semestre de este año. La indigencia, en el mismo periodo de tiempo, subió de 4,8% a 4,9%. Los pronósticos oficiales reconocen que en los próximos meses seguirá la misma tendencia, por lo que además de que el salario no supere a la inflación, también crecerá el desempleo y la precarización laboral.

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